Síndrome del glúteo dormido: qué le ocurre a tus glúteos por pasar todo el día sentado Jorden Hebenton July 3, 2026 Si pasas todo el día sentado sobre los músculos más grandes de tu cuerpo, estos acaban desconectándose. Los glúteos son los músculos más grandes y potentes de tu cuerpo. Si pasas ocho horas al día sentado sobre ellos, acaban desconectándose. En LiberNovo diseñamos sillas para personas que pasan muchas horas sentadas por trabajo, por lo que prestamos mucha atención a los efectos que tiene permanecer sentado durante todo el día. El síndrome del glúteo dormido es uno de los problemas más silenciosos que puede provocar. Su nombre puede resultar gracioso, pero la afección es real y tiene una denominación clínica: amnesia glútea. Si trabajas sentado frente a un escritorio, es muy posible que ya hayas experimentado sus primeros síntomas sin saber cómo se llaman. En pocas palabras: el síndrome del glúteo dormido aparece cuando los glúteos dejan de activarse como deberían porque has pasado tanto tiempo sentado sobre ellos que, en cierto sentido, han olvidado su función. Si alguna vez has sentido dolor en los glúteos por estar sentado y has pensado que se debía a una silla dura, esta suele ser la causa real. Te explicamos cómo se produce, cómo ponerle remedio y qué papel desempeña tu silla. Cuando los glúteos se desconectan Los glúteos intervienen en casi todo lo que haces de pie: mantenerte erguido, caminar, subir escaleras y conservar la postura. Cuando pasas horas sentado, dejas de utilizarlos. Si lo haces día tras día, cada vez les cuesta más activarse, incluso cuando los necesitas. La Cleveland Clinic denomina a este fenómeno amnesia glútea: los músculos, en esencia, olvidan su función principal, y la rigidez, la debilidad y los desequilibrios empiezan a ocupar su lugar. Cómo estar sentado los desactiva Todo empieza por cómo afecta la silla a tus caderas. Al sentarte, las caderas quedan flexionadas en un ángulo de unos 90 grados y permanecen así. Si mantienes esta posición durante todo el día, los músculos de la parte delantera de las caderas, los flexores de la cadera, permanecen acortados durante horas, mientras que los glúteos quedan alargados e inactivos. Además, el flujo sanguíneo de la zona disminuye. Con el paso de las semanas y los meses, los glúteos se debilitan y tardan más en activarse. Al mismo tiempo, la tensión de los flexores de la cadera dificulta aún más su activación. Una revisión clínica sobre la debilidad del glúteo mayor relaciona la reducción de la extensión de la cadera, que puede deberse a la tensión de los flexores, con una menor activación de los glúteos. Por tanto, estar sentado no se limita a darles descanso: poco a poco, hace que se acostumbren a permanecer inactivos. Así es como aparece la amnesia glútea. Señales de que tus glúteos se han desconectado Tensión en la parte delantera e inactividad en la trasera: la postura que desencadena el problema. Lo habitual es notar los síntomas del síndrome del glúteo dormido antes de saber cómo se llaman. Estas son las señales más frecuentes: Entumecimiento o dolor sordo en los glúteos después de pasar mucho tiempo sentado: el clásico dolor glúteo asociado a permanecer sentado. Molestias persistentes en la zona lumbar que empeoran al final del día, porque la columna acaba compensando el trabajo que los glúteos han dejado de hacer. Caderas rígidas y molestas durante los primeros pasos después de levantarte. Dolor en los isquiotibiales o las rodillas, que asumen parte de la carga que deberían soportar los glúteos. Inestabilidad al mantener el equilibrio sobre una pierna, por ejemplo, al ponerse los pantalones de pie. Puede ser una señal de que el glúteo encargado de estabilizar la pelvis ha dejado de activarse correctamente. Ninguno de estos síntomas, por sí solo, demuestra que tengas esta afección. Sin embargo, cuando aparecen varios a la vez, el dolor en los glúteos por permanecer sentado suele ser el nexo común. Cómo volver a activar los glúteos La solución no es complicada y no necesitas ir al gimnasio. Lo más importante es hacer dos cosas: estirar los flexores de la cadera, que se tensan al permanecer sentado, y activar los glúteos de forma consciente varias veces al día. Contráelos donde estés. Sentado o de pie, aprieta con fuerza los glúteos durante cinco segundos, relájalos y repite diez veces. Puedes asociar el ejercicio a una actividad habitual, como cada vez que te levantes a rellenar la taza de café. Levántate y abre las caderas. Una vez cada hora, ponte de pie y haz una zancada suave. Empuja hacia delante la cadera de la pierna atrasada durante veinte o treinta segundos por cada lado. Así trabajarás la parte del problema relacionada con los flexores de la cadera. Haz puentes durante las pausas. Túmbate boca arriba con los pies apoyados en el suelo y eleva las caderas haciendo fuerza con los talones y contrayendo los glúteos en la posición más alta. Realiza entre diez y quince repeticiones lentas para reactivarlos. Camina cinco minutos cada hora. Es una de las formas más sencillas de recuperar el movimiento, y subir escaleras cuenta el doble. El movimiento es la solución en este caso. Una silla no puede hacer los ejercicios por ti. Si el dolor es intenso y punzante, se concentra en un solo lado o no mejora cuando empiezas a moverte, consulta con un profesional sanitario, ya que podría tratarse de una tendinopatía glútea en lugar de una simple rigidez. La parte de la solución que depende de cómo te sientas La parte de la solución que puedes aplicar sentado: un soporte que favorece el movimiento y permite abrir las caderas. ¿Qué papel desempeña entonces la silla? No es una cura. Ningún asiento va a desarrollar tus músculos por ti. Lo que sí puede hacer una buena silla es evitar que las ocho horas que pasas sentado anulen el esfuerzo que haces para mantenerte activo. Por eso diseñamos la LiberNovo Omni en torno al soporte dinámico, en lugar de una única postura fija. Como la silla acompaña tus movimientos cuando cambias de posición, te inclinas o te reclinas, no te mantiene bloqueado durante horas en una postura inmóvil que deja los glúteos inactivos. Al reclinarte hasta unos 160 grados, se abre el ángulo de las caderas que permanece cerrado cuando estás sentado, lo que permite aliviar durante el día la tensión de los flexores de la cadera. Además, el cojín de varias densidades distribuye la presión donde corresponde: es más firme en la parte trasera para mantener la pelvis erguida y más blando en la delantera para no ejercer presión innecesaria sobre las piernas. La silla no sustituye a los ejercicios de contracción ni a los paseos, y nunca afirmaríamos lo contrario. Es la parte de tu jornada que pasas sentado, diseñada para favorecer el movimiento y evitar que esas horas sigan alimentando el problema. En resumen El síndrome del glúteo dormido existe, es frecuente y se puede corregir. Levántate a menudo, activa los glúteos de forma consciente, estira los flexores de la cadera que se tensan al permanecer sentado y utiliza una silla que te permita moverte en lugar de mantenerte inmóvil. Así, los músculos más potentes de tu cuerpo podrán volver a cumplir su función. Descubre la LiberNovo Omni → Back to blog Compartir en Facebook Opens in a new window. Compartir en Twitter Opens in a new window.