¿Tus pies no llegan al suelo? Ajusta tu silla de oficina

¿Tus pies no llegan al suelo? Ajusta tu silla de oficina

Si los pies no llegan al suelo al sentarte, revisa la altura y la profundidad del asiento, así como la altura del escritorio. Descubre cómo ajustar tu silla y cuándo necesitas un reposapiés para mejorar la comodidad al trabajar.

Jorden Hebenton

Si al sentarte en tu silla de oficina los pies no te llegan al suelo, comprueba tres cosas: la altura del asiento, la altura del escritorio y la profundidad del asiento. Un ajuste adecuado permite apoyar bien los pies, mantener la espalda apoyada y alcanzar el teclado cómodamente.

Si los pies quedan sin apoyo, una silla que parecía cómoda puede resultar más difícil de utilizar. El borde del asiento puede presionar los muslos o puedes deslizarte hacia delante para llegar al suelo y perder el contacto con el respaldo. Mantener esa postura durante una jornada larga puede aumentar la fatiga. Las recomendaciones de OSHA sobre sillas señalan tanto la falta de apoyo para los pies como una profundidad excesiva del asiento como problemas de ajuste del puesto de trabajo.

Puedes apoyar los pies en el suelo o en un reposapiés adecuado. Lo importante es que la silla, la superficie de trabajo y el apoyo para los pies estén bien coordinados y te permitan cambiar de postura.

Descubre por qué tus pies no llegan al suelo

Siéntate con la espalda apoyada en el respaldo y lleva el calzado que sueles utilizar en el escritorio. Después, comprueba cuál de estas situaciones describe mejor tu caso.

  • La silla puede bajar más: empieza por reducir la altura del asiento.
  • Al bajarla, el teclado queda demasiado alto: ajusta la superficie de trabajo o añade un reposapiés.
  • Solo llegas al suelo cuando te deslizas hacia delante: comprueba también la profundidad del asiento, no solo la altura.
  • El asiento ya está en su posición más baja: comprueba si su altura mínima se adapta a tu postura al sentarte.

Nuestra guía de tallas para sillas de oficina explica cómo se relacionan estas medidas.

1. Baja el asiento y comprueba la altura del teclado

Sigue las instrucciones de ajuste de altura de tu silla y baja el asiento poco a poco. Mientras compruebas el resultado, mantén la espalda apoyada cómodamente en el respaldo.

Persona ajustando la altura del asiento de una silla LiberNovo de color claro, con los pies apoyados en el suelo.
Empieza ajustando la altura del asiento y, después, comprueba si alcanzas bien el teclado.

Comprueba que toda la planta del pie esté apoyada, no solo las puntas. Los muslos deben quedar bien sostenidos sin que el borde delantero del asiento ejerza una presión excesiva.

Ahora coloca las manos sobre el teclado. ¿Puedes escribir con los hombros relajados, los codos cerca del cuerpo y las muñecas rectas? La guía de ergonomía de oficina de Mayo Clinic recomienda comprobar estos aspectos de la parte superior del cuerpo, además de asegurarse de que los pies estén bien apoyados.

Si al bajar la silla tienes que levantar los hombros, también debes revisar la altura del escritorio o del teclado. Apoyar los pies en el suelo no debería obligarte a trabajar con los brazos elevados durante toda la jornada.

2. Utiliza un reposapiés si necesitas mantener el asiento más alto

Un escritorio de altura fija puede hacer que los brazos y las piernas necesiten estar a distintas alturas. La posición del asiento que te permite escribir cómodamente puede dejar los pies sin apoyo.

Si el escritorio es regulable, baja la superficie de trabajo para adaptarla a tu postura al sentarte. Si tiene una altura fija, una bandeja para teclado instalada correctamente puede ayudar, siempre que deje espacio suficiente para los muslos. Si no puedes bajar la superficie de trabajo, OSHA recomienda elevar la silla y utilizar un reposapiés cuando sea necesario.

Elige un reposapiés para colocar debajo del escritorio que tenga una base estable y una superficie suficientemente amplia para ambos pies. Ajusta su altura y su ángulo para apoyar las plantas cómodamente, sin que las rodillas choquen con la parte inferior del escritorio. Deja espacio para cambiar la posición de los pies.

Silla LiberNovo oscura y reposapiés StepSync independiente sobre un fondo gris de estudio.
Un reposapiés independiente ofrece una superficie adicional para apoyar los pies.

Por ejemplo, si al elevar un poco la silla puedes escribir con comodidad, pero los talones quedan levantados, coloca un apoyo bajo los pies y vuelve a comprobar toda la postura. Nuestra guía sobre cuándo resulta útil un reposapiés de escritorio explica esta configuración con más detalle.

3. Comprueba la profundidad del asiento antes de añadir accesorios

La altura es la distancia entre el suelo y el asiento. La profundidad del asiento es la distancia desde la parte trasera del asiento hasta las rodillas. Una silla puede tener una altura adecuada y, aun así, resultar demasiado grande para ti.

Siéntate hasta el fondo y comprueba el espacio detrás de las rodillas. El cojín debe sostener la mayor parte de los muslos sin que el borde delantero presione la parte posterior de las rodillas.

Ilustración lateral de una silla LiberNovo que muestra el cojín del asiento debajo de los muslos de una persona sentada.
Comprueba dónde termina el asiento debajo de los muslos.

Si tu silla permite regular la profundidad del asiento, redúcela y vuelve a comprobar el ajuste. Si la profundidad es fija, quizá te convenga un asiento menos profundo. Un reposapiés puede ayudar a apoyar los pies, pero no reduce la profundidad de un asiento demasiado grande.

Comprueba también si has añadido un cojín al asiento. El grosor adicional eleva la posición al sentarte y puede explicar por qué los pies han dejado de llegar al suelo. Vuelve a revisar la altura con el cojín colocado.

4. Elige una silla que se adapte a tus medidas y necesidades reales

Si estás pensando en cambiar de silla, comprueba la altura mínima del asiento y su profundidad antes de comparar otras características. Prueba la silla con la espalda apoyada y asegúrate de que puedes alcanzar el teclado cómodamente con los pies bien apoyados.

LiberNovo Omni está disponible con dos profundidades de asiento fijas: 45 cm y 48 cm. Son opciones de tamaño, no un sistema de ajuste deslizante de la profundidad. Elige la que mejor se adapte a tus medidas al sentarte y al espacio que necesitas detrás de las rodillas.

Una vez que las dimensiones sean adecuadas, valora cómo responde el soporte cuando te mueves. El enfoque de LiberNovo en la Dynamic Ergonomics combina Dynamic Support con un respaldo Bionic FlexFit que se adapta a tus cambios de postura. El movimiento coordinado del asiento, el respaldo, los reposabrazos y el soporte para el cuello facilita los cambios de posición. Comprueba primero las dimensiones para poder aprovechar ese soporte cómodamente.

5. Mantén el apoyo y deja espacio para moverte

Tener los pies bien apoyados te permite empezar desde una posición cómoda. Aun así, es importante hacer pequeños movimientos, reclinarte con apoyo y pasar tiempo fuera de la silla. OSHA recomienda cambiar de postura con frecuencia, incluso cuando el puesto de trabajo está bien ajustado.

Prueba la configuración mientras escribes, lees y te reclinas. Cambia la posición del reposapiés si te cuesta alcanzarlo. Nuestra guía para sentarse correctamente al trabajar desde casa explica cómo ajustar el puesto de trabajo en su conjunto.

Comprueba el ajuste completo antes de empezar a trabajar

  • Ambos pies descansan cómodamente en el suelo o sobre un reposapiés estable.
  • Puedes apoyarte en el respaldo sin sentir presión detrás de las rodillas.
  • Los hombros permanecen relajados mientras escribes.
  • Los muslos no rozan la parte inferior del escritorio y tienes espacio para mover las piernas.

Empieza por el ajuste que mejor resuelva tu situación: bajar el asiento, colocar mejor el teclado, añadir un reposapiés o elegir un asiento menos profundo. Cuando todos estos elementos funcionan en conjunto, pasarás menos tiempo reajustando la postura y podrás concentrarte más cómodamente en el trabajo.